Básicamente el éxito sistemático consiste en hacer que las probabilidades de lograr cualquier objetivo estén a nuestro favor. Que independientemente de que hayan catástrofes, fracasos injustos, o cualquier clase de tragedia, al final el éxito va a ser nuestro, va a ser inevitable, una cuestión de tiempo. Por eso es que está ley también se podría llamar ley de las probabilidades.
La vida es un simple juego de probabilidades, nunca de certezas. Piénsalo un poco. Siempre están las probabilidades de que algo no sea como se esperaba o sea como se esperaba.
Un ejemplo fácil, ¿cuantas probabilidades hay de que en medio del desierto crezca un árbol?
Sin adentrarnos mucho en la agronomia, podemos decir que son pocas. El terreno no es el más indicado, si alguien llega y planta una semilla va a ser muy difícil que logre crecer. Es más, también es muy difícil que llueva para que una hipotética semilla fuese regada. En definición, las probabilidades son casi nulas, al menos que llegue alguien y cree las condiciones necesarias para que crezca el árbol. Aún así, hay probabilidades, no existe la certeza de que no vaya a crecer, solo tiene las probabilidades en su contra.
Y si comparamos esas probabilidades con las de que crezcan árboles en las amazonas, todo cambia. Y esto porque sencillamente en las amazonas el terreno es totalmente adecuado para que crezcan árboles, las probabilidades son casi totales. Y aún así, puede que si alguien sembrara muchas semillas de árbol en las amazonas, alguna de ellas no creciera. Pero en este caso, las probabilidades están a favor de los árboles, porque hay condiciones para el éxito.
Por ello si logramos desarrollar hábitos que hagan del éxito un hecho, desarrollamos el éxito sistemico.
Para ello solo es necesario necesario seguir la base. La base es absolutamente todo en lo que se deben centrar tus hábitos, y esta base se compone de dos áreas:
1. Mejorar las condiciones para tu éxito:
Siguiendo la analogía de dónde puede o no crecer un árbol, esta área consiste en generar condiciones adecuadas para que tu éxito nazca sin importar el terreno en el que te encuentres. Por ejemplo, si quieres tener éxito estudiando una carrera, crear condiciones adecuadas para que ese éxito nazca consiste en desarrollar hábitos de estudio adecuados, organización de tiempo, capacidad de concentración y memoria.
Si logras desarrollar ese tipo de capacidades, pones las probabilidades de tener éxito a tu favor.
Todos tenemos sistemas para todo lo que hacemos, como ya lo hablamos en el enfoque sistemático. Crear condiciones que pongan las probabilidades a tu favor es equivalente a mejorar tus sistemas.

Si logras desarrollar ese tipo de capacidades, pones las probabilidades de tener éxito a tu favor.
Todos tenemos sistemas para todo lo que hacemos, como ya lo hablamos en el enfoque sistemático. Crear condiciones que pongan las probabilidades a tu favor es equivalente a mejorar tus sistemas.
2. Más intentos = más probabilidades y más experiencia.
El segundo pilar del éxito sistemático consiste en adquirir experiencia valiosa. En este caso, significa plantar más semillas para que crezca un árbol, si cada vez intentas más, y además cada vez que lo intentas reflexionas sobre como te equivocaste y corriges el rumbo, te acercas más a ese estado de habilidades óptimo al que todos tenemos que aspirar a llegar algún día. Por eso es tan importante perder el miedo al fracaso, hay que entender que entre más lo intentas más te acercas al éxito.
Para ello, terminamos con que primero debes mejorar todas las condiciones para que te acerques al éxito, mejorar todos tus hábitos y sistema de producción. Y luego, intenta más, fracasa más y mejor y tu éxito sera una absoluta cuestión de tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario